Todo el mundo alguna vez en la vida le ha gustado alguien que le avergüenza reconocer, para mi desgracia este verano me ha despertando la manía de vomitar públicamente los nombres de esos personajes que por tanto tiempo quise esconder. Algunos son sumamente tristes. Partamos:
4- Dash: El tipo tiene esa cosa flaite-amanerada que por una razón inexplicable, a la mayoría de las minas nos gusta, además ha mejorado su look y se ve hasta rico (¿Toy muy cagá?). Lo triste es que es como 10 años menor que yo y me hace sentir media pedofilia.

3- Tony Kamo: No sé si es la voz, los ojos o algo, pero tiene un “que se sho”. Si no fuera por esa ponchera tan mata pasiones que le cuelga, pucha, sería mil veces mas guapo.
2- Polo Ramírez: Es raro lo que me pasa con él, al tipo lo encuentro regio, pero no siempre, en realidad el 99% de las veces no, sino solo cuando se pone una polera negra y usa lentes de sol, en resumen, solo me gustó una vez.
1- Johnny Herrera: Lo que me pasa con Herrera llega a ser patético. Partamos por partes: Por un lado, yo a Herrera lo odio, pero si es que tiene todo para odiarlo: Asesino, Madre, antiColoColino y buehh, ustedes saben…o sea ni siquiera podría llegar a tener alguna posibilidad con ella…digo, con él. Lo triste es que también le amo y le deseo un poquito... es que puta que es mino, si hasta con la camiseta calipsa ordinaria se ve mino, es que es muy mino, es que puta que es rico…mejor paro ahí. Lo peor de la Jehnny…digo, Johnny, es que tiene esa pesadez que me fascina en los hombres, esa wea soberbia y petulante es lo que mas amo en la vida, y ahí es donde lamento que éste CTM sea Madre y…buehh…además, ustedes saben.
Por lo general siempre lo maltrato cuando hablo de él y de verdad pienso lo que digo, por ejemplo cuando casi se mata en el helicóptero, mi carcajada fue verdadera, como ven, ni yo entiendo lo que me sucede. Una vez me dijeron que era como esos niñitos que les pegan a las niñitas cuando quieren decir que les gusta, y pensándolo bien, creo que si, debe ser algo así. Estoy para internarme.
Mientras tanto me dedico una canción. Snif.











